Hoy… Camino Real
Por Alice Keiller

Realmente no es necesario decir mucho sobre Camino Real, este barrio de 14 hectáreas, donde hoy conviven 185 familias, y donde sólo quedan 3 lotes sin construir. Sabemos que, en la actualidad, es una de las urbanizaciones más solicitadas de San Isidro, tanto por la categoría de sus casas como por su excelente ubicación. Pero, al parecer, esto no siempre fue así. De la mano del Sr. Carlos Parrado, uno de los primeros propietarios y aún hoy habitante de Camino Real, nos remontamos a los comienzos del barrio para averiguar cuáles fueron los factores que influyeron en el crecimiento y la consolidación del barrio. Hace ya mucho tiempo que Carlos, su esposa Teresa y su hijo Sebastián se aventuraron a buscar espacios más amplios y verdes.

 

En 1983 adquirieron su actual terreno, junto al cual recibieron una acción del club que se construiría más adelante, y que se terminó por lotear a principios de los `90. En aquella época las calles eran entoscadas y aún no se habían hecho los amojonamientos. “Por eso mi casa es el kilómetro 0 del barrio, ya que el agrimensor tomó todas las medidas desde ella, que estaba perfectamente ubicada”.


Los primeros años fueron tan duros como los que tiene que soportar cualquier pionero. No había agua potable ni gas. En la plaza había una bomba de agua salada, que no era apta para el consumo humano ni animal, y cuyas cañerías, de todas formas, no llegaban hasta el lote de los Parrado. “Tuvimos que construirnos una cisterna que llenaban los bomberos. Nos bañábamos con esa agua, pero teníamos que usar jabón de coco para que hiciera espuma, y el shampoo tenía que ser neutro.


Al principio, las plantas se morían y en su lugar quedaba un manto blanco de sal. Además, una vez por semana una empresa nos entregaba bidones de agua bebible”. Afortunadamente, el servicio de gas vino al año siguiente, y la leña quedó en el olvido. El barrio siempre contó con electricidad, aunque ésta se cortaba constantemente, y por aquel entonces, el teléfono no era más que un sueño lejano. Durante los próximos 6 años, debido a las duras condiciones, se construyeron sólo 8 casas en todo el barrio. Pero se produjo un cambio repentino cuando llegó el tendido de agua corriente. Las plantas comenzaron a crecer y se plantaron árboles. El barrio se afianzó y se construyeron más casas. Podemos decir que el agua trajo el progreso a Camino Real.


Otro promotor del avance de la urbanización fue la seguridad, que también hoy es uno de los principales motivos por los cuales el barrio es uno de los preferidos. Carlos recuerda: “Al principio, la seguridad era un gordito que nos saludaba con la mano, y luego por las noches no quedaba nadie”. El avance llegó al contratar una empresa pequeña llamada Cipol, cuando el barrio pasó a tener 3 guardias. De todos modos, la zona seguía siendo inhóspita. “Cada tanto escuchábamos tiros y nos juntábamos algunos vecinos a disparar al aire, para hacer ruido. Le disparábamos a la planta depuradora, que hacía las veces de caja de resonancia”. Fue durante uno de estos tiroteos preventivos cuando Carlos y sus amigos fueron detenidos por la policía, y demorados por 2 horas. La llegada de nuevos vecinos afianzó las relaciones y fomentó la amistad. En algún momento durante todos estos años de convivencia, los hombres del barrio comenzaron a patear la pelota. 10 contra 10, 20 contra 20, o los que estuvieran a medida que el barrio crecía, se daban cita en la particular cancha con un árbol en el centro. Así se armó un grupo entusiasta, y se empezaron a jugar los intercountries. Con el tiempo, el equipo se profesionalizó: “los buenos quedaron adentro, y los malos nos quedamos afuera. Ahora nos invitan sólo de vez en cuando”. Para Carlos y su familia, Camino Real significó una buena calidad de vida y muchos amigos.


A finales de los ´80 se formalizó la Asociación Civil que nuclea a los vecinos del barrio, y de cuya comisión directiva el Sr. Parrado forma parte desde el primer momento. Carlos afirma que esto fue, primordialmente, el gran motor de crecimiento de Camino Real, ya que todos los presidentes y miembros han mantenido un mismo objetivo, y la buena onda y el contacto con los vecinos. Por último, parra que el crecimiento sea constante y sostenido, es necesario que la administración del barrio sea ordenada y transparente. El Sr. Guillermo Valle, intendente de Camino Real desde hace 6 meses, nos comenta que recibió una administración impecable, lo que demuestra que el barrio las cosas se vienen haciendo bien desde hace rato.


Agradecemos la colaboración del Sr. Carlos Parrado y del Sr. Guillermo Valle.


Artículo aparecido en la revista San Isidro Inn en junio de 2004.

Barrio Camino Real, Camino Real Morón San Fernando Nº 1550, Boulogne, San Isidro, Provincia de Buenos Aires. 011 7078-4500

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